
"ING. Luis Armando reinoso Femat
Gobernador Constitucional del estado.
presente
Señor gobernador:
Mi nombre es Georgina Rivera Villanueva, Tengo Mi domicilio en Jose Gpe peralta Gamez, en esta ciudad, y por medio de la precente vengo a suplicarle que me ayude a ponerle fin al sufrimiento de mi hija: Ma. Gpe Zolorzano Rivera, quien desde ace ocho años sufre de Hidrocefalia Con tallo porriquial. En estos ocho, años que no pueden llamarce vida, he tocado todas las puertas buscando ayuda, he recibido todo tipo de humillaciones, prácticamente he pedido limosna para mantener con vida y sin sufrimiento a mi pequeña hija. y porque ya no quiero que sufra. y por este amor que solo una madre le tiene asus hijos, quiero señor Gobernador que le practiquen ami hija lo que llaman Eutanasia. He decidido Con todo el dolor de mi Corazón la muerte asistida de mi hija que una vida sin acistencia.
Georgina Rivera Villanueva”
Este es el texto íntegro de la carta presentada el pasado 25 de junio (únicamente ha sido excluido el domicilio de Georgina), con esta petición -hecha en hoja de cuaderno y plagada de emoción y errores ortográficos- podría declararse abierto un debate que desde hace años debió darse en Aguascalientes: ¿debe reconocerse la libertad de las personas para elegir qué hacer con su propio cuerpo?
Así planteada, la respuesta favorable es sin duda la que se antoja como más viable; sin embargo, cuando se le asignan términos como eutanasia, uso de drogas o diversidad sexual, la respuesta se complica y comienzan falsos debates que limitan la libre autodeterminación del cuerpo. Según percibo, la razón principal es que la moral dominante en nuestra sociedad se encuentra permeada de valores tradicionalistas que poco, o nada, se relacionan con la salud y el bienestar social.
Afirmar este tipo de libertad no implica un rechazo a los valores tradicionales ni religiosos, ni siquiera la afirmación de que estas acciones son “buenas”. No se trata de decir que una acción es preferible a la otra, únicamente es afirmar que el Estado no debe adjudicarse una decisión individual que no tiene implicaciones sociales directas.

A ello hay que agregar la extrema situación de Georgina: madre soltera que cuida de tres hijos (el primero desde los quince años); hija menor con enfermedad terminal, que a sus ocho años pesa seis kilos; familia que sobrevive tras la ganancia de la venta de frituras en su casa; joven madre que declara “haber recibido toda clase de humillaciones”, y pide la eutanasia porque, por comprar el medicamento de su hija, no alcanza a dar de comer a sus otras dos hijas… Por denigrante que sea, el lucro mediático que resulta de estas situaciones puede ser el vehículo ideal para generar un debate de altura.
Desde el mismo día que Georgina presentó la solicitud al gobernador, hubo manifestaciones a favor de la petición. La diputada local Nora Ruvalcaba Gámez, señaló que presentará ante el pleno legislativo una propuesta de ley de voluntad anticipada. Por su parte, el Dr. Gerónimo Aguayo Leytte -director del Hospital Hidalgo-, indicó que debido a que cada vez son más los hospitales que practican la alta por máximo beneficio (en la cual al enfermo terminal se le manda a morir en casa para que tenga una mejor calidad de vida en sus últimos días), la ley de voluntad anticipada sería dar un paso más al procedimiento que practican ya los hospitales.
El escenario que permita aprobar la ley de voluntad anticipada en Aguascalientes, es complejo y se antoja como imposible en una sociedad caracterizada por su visión conservadora. Aunado a ello, debe considerarse que en julio de 2009 se tendrán elecciones para renovar diputados federales y senadores, por lo cual las bancadas legislativas de los partidos políticos harán cálculos de popularidad y es muy probable que decidan no arriesgarse, a pesar de hayan sido electos para legislar y no para sumar popularidad. Finalmente, el sector religioso, muy fuerte en nuestro estado y quien ha dado manifestaciones de su fuerza política, sin duda alguna se manifestará en contra, no sólo de la propuesta, sino incluso de debatirla (práctica común en sociedades de primer mundo).
Ante ello, el sector académico, las fuerzas políticas de izquierda y las asociaciones civiles de a de veras (no aquellas formadas con fines electorales), deberán asumir el control de la agenda política e invitar a un amplio debate que analice, de cara a la sociedad, la propuesta sobre voluntad anticipada. Si así sucede, aunque el congreso del estado rechace la propuesta, nuestra sociedad habrá logrado un avance significativo hacia la cultura democrática.
Imágenes tomadas, en orden superior a inferior, de : http://www.igooh.com.ar/Nota.aspx?IdNota=22840 y http://palabraspala.blogspot.com/