sábado, 2 de octubre de 2010

Amanecer en Tlatelolco

Les comparto algo que escribí hace tres años y que pude haber escrito el día de hoy.


AMANECER EN TLATELOLCO
A TREINTA Y NUEVE OCTUBRES DE LA MATANZA

por IVÁN ALEJANDRO SÁNCHEZ NÁJERA

Tenemos Secretarios de Estado capaces
de transformar la mierda en esencias
aromáticas,
diputados y senadores alquimistas,
líderes inefables, chulísimos,
un tropel de putos espirituales
enarbolando nuestra bandera
gallardamente.

Aquí no ha pasado nada.
Comienza nuestro reino.

Jaime Sabines
.
Una pequeña manta afirma que el movimiento vencerá, volantes y pancartas postulan las más diversas demandas, a lo largo de la plaza una manifestación de zapatos -hoy más inertes que nunca- se ve acallada por los charcos de sangre y orificios de bala que rodean la escena. Ha existido una matanza. Es 3 de octubre de 1968, ya conocemos la historia.
Jóvenes universitarios con sueños de revolución; niños que no entienden las demandas, pero que asisten gustosos; adultos ingenuos que creen en el movimiento; familias cuyo único delito fue vivir en el edificio Chihuahua, o en los aledaños... Ellos fueron los testigos de aquella masacre.
Por la mañana, horas después de la matanza, los vecinos salen como autómatas de sus casas, han padecido la noche en el rincón más escondido de su departamento -al principio, dos horas ininterrumpidas de disparos; le siguieron constantes revisiones en los hogares; avanzada la noche, intermitentes estruendos de pólvora generaban la idea de fusilamiento en sus mentes apenas operantes-.
No hablemos de los estudiantes, las palabras no servirían para describir el absurdo sufrimiento del que han sido protagonistas. Apenas unos cuantos líderes asisten a ciudad universitaria, entienden que el movimiento ha terminado. Comienzan a divulgarse rumores, una matanza, batallón olimpia, Díaz Ordaz, militares, tanques, Luis Echeverría, fusilamientos, Campo Marte...
Falta aún otro día para que Excelsior, sólo él, publique algo sobre lo acontecido; no se volverá a hablar más. Ocho días después habrá de celebrarse la paz en el deporte, con festejos olímpicos se pretenderá acallar la historia. Tan sólo una voz en el silencio -una paloma negra entre las blancas de la paz- repudiará la celebración cimentada en sangre.
Treinta y nueve octubres se han sucedido desde entonces. Ahora, con voces legalmente constituidas, es posible hablar más allá de los rumores; mas habría que validar la calidad de las voces de acuerdo al mensaje trasmitido. A generaciones de distancia, el clamor por la justicia, por la libertad de presos políticos, por el castigo a los culpables, ha cedido paso al estruendo de guitarras eléctricas que con ensordecedoras notas exigen castigo a los pinches policías, al gobierno opresor de Ulises Ruíz, libertad de Flavio Sosa, y seguramente en esta nueva edición, el inflacionario incremento de centavos al costo de la gasolina. En la posmodernidad mexicana, un surrealista imperio de lo efímero, por qué no habríamos de clamar también por el cese al maltrato de las focas, el reciclaje de papel y, ya entrados en clamos, un descuento en el precio de la coca-cola; a fin de cuentas, los desaparecidos ya lo están. Si acaso las ideas tuvieran carne, el 2 de octubre se celebraría su feria.
El amanecer de Tlatelolco es aún más lejano que la simple distancia cronológica, supone una realidad distinta en donde la ideología revolucionaria se encuentra en apogeo, donde el régimen socialista en cuba abandera idearios de caña de azúcar, donde el bloque socialista es una fuerte oposición al régimen capitalista, donde la efigie del Che aún no se ha convertido en un emblema publicitario.
Conmemorar aquella matanza no es un intento por sanar heridas, pues éstas ya han cicatrizado hace tiempo; quizá por ello se acerca más a ser un foro de expresión sobre los desacuerdos y la injusticias del gobierno. Hace cuatro décadas no sólo murieron centenares de estudiantes, junto a sus cuerpos, también se arrojaron al océano gran parte de las ideas de lucha y transformación; y hoy en día, cuando vivimos una hambruna del pensamiento, 1968 nos sirve para recordar que es posible vivir con ideales, por más tristes que lleguen a ser los resultados.
La memoria colectiva se limita a saber que existió alguna matanza, quizás injusta, o algo así. No basta con hablar de ello en alguna página de un libro de texto, nuestra juventud no sólo esta obligada, también merece conocer su verdadera historia, no una historia de bronce y chocolate.
Pero frente a ello, qué hacemos nosotros, ¿un acto el 2 de Octubre en Plaza de Armas? Hay cosas más importantes por hacer, incluso para conmemorar el mismo 2 de octubre, que vestir de negro y portar una veladora. Para que actos así posean trascendencia, incluso coherencia, es imperante conocer. Recordar un movimiento ideológico implica más que gritar no se olvida; suponer que 1968 importa por la violenta represión es padecer ingenuidad: la historia no sólo se escribe con las armas, la ideología ha sido motor en todos sus parteaguas.
En la era de la diversidad, el 2 de octubre se muestra como un ejemplo de que en la lucha social es posible la univocidad. Sin embargo, después de 39 amaneceres pudiéramos estar más cercanos al ocaso, pues no se trata de sanar heridas cicatrizadas, ni de hacer nuevas incisiones; quizá el mayor homenaje para aquellos mártires involuntarios, sea encontrar el justo medio entre el reclamo histórico y la lucha social actual.

martes, 16 de septiembre de 2008

La APPO en retrospectiva y mirada a futuro: entrevista a una joven activista. Última parte.



Aurora es estudiante de la Licenciatura en Comunicación, conduce programas en radio libre y desde el 2006 es miembro de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO) en Zaachila (ubicada a 25 minutos de la ciudad de Oaxaca y la cual describe como una de las más combativas ciudades de su estado). En la pasada entrega indicábamos que para ella la demanda magisterial “fue el pretexto”, pues el auge de la APPO se explica por la histórica desigualdad social. Relatamos las críticas al entonces presidente municipal, el establecimiento del ayuntamiento popular y la competencia electoral de la APPO en Zaachila por la presidencia municipal (la cual perdieron ante el PRI, quien “compitió, pero a parte metió a un ‘candidato ciudadano’ para distraer (…) y al final ganó el PRI, con alrededor de 80 votos”).
Aurora considera que éste es el peor momento por el que ha pasado la APPO en Zaachila. Por ejemplo, tras el ingreso del nuevo Presidente Municipal, el primero de enero de 2008, “hubo manifestación por ello, pero ya la gente estaba cansada, un grupo muy reducido fue, y el señor, subió al poder”. “La estrategia de divide y vencerás aún funciona, (…) en estos últimos 6 meses, han desatado una campaña de desprestigio contra la radio comunitaria y la organización comunitaria”; “no sé si sea un declive, pero sí son momentos de replantearse la forma en cómo se está trabajando”, y “ahora los atentados son directos, con total descaro están atentando contra la resistencia de Zaachila, dígase radio, consejo político, colectivos de mujeres, de chavos…”.
“Pero la resistencia continúa, el frente educativo, formado durante el movimiento, sigue haciéndole ruido al presidente.” “Hace poco se había hecho una especie de pacto, entre el frente educativo y la presidencia. Los del frente dijeron que no permitirían la entrada a Zaachila a personajes no gratos para la población, dígase el chucky, y Ulises Ruiz Ortiz, así como la procuradora. Sin embargo, traen a Jorge Franco, el chucky, -acusado de tener que ver con la desaparición de eperristas, de los más cabrones del PRI-, y nuevamente, el grupo en resistencia de Zaachila lo corre, el tipejo se fue casi a pedradas. El 20 de junio pretendían traer a Ulises Ruíz Ortiz, y esa vez también el frente educativo se organizó y no se le permitió la entrada”.
Mas, “la neta sí da miedo de repente, uno siempre piensa que esas cosas pasan en otro lado, hasta que pasan aquí: nos bloquean la radio, disparan a casa de los compañeros, los persigue la policía, el papá del Presidente [Municipal] saca la pistola a plena luz del día para atacar a los compañeros ante la mirada de cientos, vemos porros viviendo en el municipio, provocadores a sueldo…, eso es hoy Zaachila”. “Zaachila es muy aguerrido, pero, creo que tenemos miedo; [bueno] yo tengo miedo, ¡los compañeros no!”.
“Son momentos de replantearse la forma en cómo se está trabajando”, “a lo mejor la información que se está dando debe ir un poco ‘escondida’, para que no se piense que somos radicales, a la gente le asusta: ya no quieren problemas. Saben lo que está pasando, las personas no son tontas, lo saben, pero a este punto... Existe el miedo y la indiferencia”. La APPO en Zaachila, “al ser un movimiento incluyente, ha ‘aceptado’ individuos de dudosa procedencia, que no están ahí por una clara convicción sino por intereses particulares e inclusive personales”, “se ha equivocado al exponer a algunas personas a situaciones de peligro que no son necesarias”, por ejemplo, “hay mucha bandita [de chavitos] que es bien chidita, pero para los trancazos, y son a ellos a los que manda al frente, cuando sólo son movidos por la pasión y no por la cabeza”.
“No me gusta ese término, ‘la APPO’, no me gusta Flavio Sosa, no me gusta Enrique Rueda. Tienen un historial bastante cuestionable, Flavio Sosa brinca de partido en partido, Enrique Rueda, no es como un hombre muy íntegro…” Ahora bien, “la tarea es solo replantearse las formas”, debemos seguir “precisamente por ellos, porque ya probamos la libertad y no la vamos a dejar ir”, la APPO ha contribuido a mejorar Zaachila porque fue un parteaguas en la localidad para que la gente se organizara, para crear espacios alternativos (…) las mujeres decidieron crear espacios para aquellas amas de casa que tenían oficios sin remuneración, ahora son un Comité de mujeres por Zaachila, y motivan a las mujeres a ejercer participación en cualquier ámbito, ya sea a participar en la política, a generar productividad para el pueblo, hasta a defenderse en su casa de sus propios maridos”.
- "Para una sociedad como la de Aguascalientes, caracterizada por una visión conservadora, que considera la tranquilidad como uno de los valores primordiales, que tiene un desarrollo económico considerable, un nivel educativo importante, pero que en cambio, tiene una juventud que se preocupa más bien por ir de fin de semana al antro o por un empleo, y a la cual oír de ideales le parece un tema extraño, ¿qué le puedes recomendar?
- "Les diría que no estamos aislados, si ellos poseen una calidad de vida excelente, si consideran que sus derechos son respetados, que pueden expresar libremente lo que piensan, como lo piensan y cuando lo piensen, pues ¡qué bien! (en dado caso de que así lo fuera), pero una niña de 19 años piensa que deben mirar en su mismo estado, que existen -seguramente- otros lugares, ahí mismo en Aguascalientes, donde no hay esas garantías. Esto que pasa en Oaxaca, pasa en muchísimos otros lugares paralelamente, mientras su existencia pasa gris e inadvertida."

sábado, 16 de agosto de 2008

La APPO en retrospectiva y mirada a futuro: entrevista a una joven activista. Primera parte.



Es apenas una niña de 19 años -como ella misma se denomina-, estudia la Licenciatura en Comunicación, conduce programas en una radio libre y es miembro activo de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca, APPO. Oriunda de Zaachila (ubicada a 25 minutos de la ciudad de Oaxaca y la cual describe como una de las más combativas ciudades de su estado), indica que comenzó a participar en julio de 2006, tras el desalojo.
Para Aurora (un nombre ficticio), adentrarse en la APPO fue algo natural: “lo que motivó que me interesara más fueron en un principio mis papás (son maestros ambos), y siempre han tenido un pensamiento un tanto más izquierdoso”. Sin embargo, para ella el auge de la APPO se explica por la histórica desigualdad social: la demanda magisterial “fue ‘el pretexto’, los maestros empezaron, pero el rezago educativo, el cinismo de muchos presidentes municipales, el desvió de fondos que a leguas se veía que estaba haciendo Ulises [Ruíz Ortiz, gobernador de Oaxaca] a propósito de la remodelación del zócalo… todo eso enojaba a mucha gente que no era maestra, a otros sectores de la población; incluso llegó a ser tanto el descontento que, me parece, el sector magisterial (a pesar de ser un sector numeroso y reconocido) llegó a ser superado por el resto de la población oaxaqueña. Tiempo después la misma gente acusaría a los maestros de ‘incitarlos’ y luego retirarse de la lucha”.
Así, “no fue mero apasionamiento efímero”, "anarquistas, punketos, frentes populares, los pueblos indígenas de la zona triqui y otros, colectivos de diversidad sexual, amas de casa, taxistas (…), todos aquellos que nunca antes se habían concentrado para protestar por algo por temor (…), solo basto ese pretexto, el conflicto magisterial, para que los demás saliéramos a hacernos escuchar”.
El principal problema en Zaachila fue el entonces Presidente Municipal, José Coronel Martínez, quien “mecánico de oficio, había subido al poder bajo la bandera de Convergencia, pero en poco tiempo(…)empezó a hacer contratos con Casas Geo para autorizar contratos para construcción de casas en terrenos que correspondían a Zaachila”; incluso, relata Aurora, Martínez fue encarcelado la noche anterior a tomar posesión, “las causas no están esclarecidas, pues todo se manejó por debajo del agua”, y “para que él saliera libre, se tubo que poner a disposición de Ulises Ruiz y se convirtió desde entonces en su aliado incondicional”.
Sin evitar la nostalgia, relata que cualquiera podría entrar al movimiento, “nada más se metía y ya”, “podía llevar comida, quedarse a hacer guardia en las barricadas, en el municipio, acudir a las asambleas que se realizaban en espacios libres para dar a conocer la situación”; sin embargo, “las señoras que vendían en el mercado, aunque se sentían atraídas por el movimiento y por las causas, pues [decían:] ‘fíjese usted que a mí no me parece que le hagan eso a los maestros de mis hijos’, sentían un poco de temor por acudir, entonces lo que hacían era mandar apoyo en especie, mandaban quesillo, tortillas, pan, café... Era una forma de manifestar su solidaridad. Esa fue una de las grandes lecciones que aprendimos.”
A pesar de que en cierta manera el movimiento magisterial fue rebasado por las causas populares, “los maestros aquí poseían cierto don de mando”, “eran básicamente un grupo de maestros los que estaban al frente”, pero “mientras se resolvía la desaparición de poderes en Zaachila, se había organizado un ayuntamiento popular, con un presidente popular interino, quien estaba ‘vigilado’ por los frentes de barrios (los frentes de barrios eran los representantes de barrios de Zaachila, cada barrio (colonia) poseía un representante que participaba en las decisiones que se tomaban)”.
El ayuntamiento popular comenzó a funcionar y desarrollaba sus actividades normalmente, “aunque hay que reconocer que también muchos otros se dirigían al ayuntamiento oficial que seguía trabajando paralelamente; es decir, esos ‘otros’ no reconocían al presidente interino”. La APPO dejó las instalaciones municipales y dejó de funcionar su ayuntamiento popular, tras la toma de protesta de un nuevo gobierno, electo en comicios ordinarios en los que “estuvimos a puntititito de ganar”, “fue una jugada bien gacha la que hicieron aquí: el PRI compitió, pero a parte metió a un ‘candidato ciudadano’ para distraer, ese señor robo votos, y al final ganó el PRI, con alrededor de 80 votos. Si no se hubiera metido el mentado candidato ciudadano, esos votos, todos esos votos que él obtuvo, hubieran sido de nosotros, porque esa gente era la ‘nuestra’ digamos, pero se dejaron engañar”.
Aurora considera que éste es el peor momento por el que está pasando la APPO, percibe graves errores en la manera en que se han dirigido, no reconoce la legitimidad de los líderes más visibles -tales como Flavio Sosa-, y siente un profundo miedo por lo que está sucediendo en su ciudad: “nos bloquen la radio, disparan a casas de los compañeros, los persigue la policía, el papá del presidente [municipal] saca la pistola a plena luz del día para atacar a los compañeros ante la mirada de cientos, vemos porros viviendo en el municipio, provocadores a sueldo…” Pero ello lo abordaremos en la siguiente entrega.
El movimiento de la APPO en Zaachila dirige una radio libre, la cual -a petición de Aurora-, te invitamos a escuchar en: www.oaxacalibre.org/zaachilaradio.

miércoles, 30 de julio de 2008

Entre pairos y derivas: La consulta ciudadana sobre PEMEX.


El pasado 27 de julio se llevó a cabo la ampliamente publicitada en el DF, consulta ciudadana sobre la reforma energética. En una sociedad acostumbrada a pensar en finales impresionantes (al estilo de las películas de Hollywood), el resultado no sorprendió: se esperaba un voto mayoritario en contra de la reforma de Calderón. Sin embargo, con un rechazo en el DF de alrededor del 85%, en la arena política sacudió hasta a sus más acérrimos críticos, quien desde entonces incrementaron sus esfuerzos por denostarla; así, dejó en claro que a pesar de los millones de pesos que gobierno federal ha gastado en spots en radio y televisión, la ciudadanía tiene un significativo rechazo a la reforma energética.
Previendo ello, el PRD quiso darle credibilidad a partir de estrictas medidas de seguridad (por ejemplo, se anunció que las boletas tendrían fibras invisibles, tinta termosensible, fondo de agua con sellos de seguridad y microtextos e imagen oculta), así como con el denominado Consejo Ciudadano Nacional, grupo de representantes de la sociedad civil que fueron los supuestos encargados de la organización de la consulta. Estas medidas estridentes en realidad no fueron garantía de la legalidad de la consulta.
Así, el amplio rechazo a la propuesta del gobierno federal debe considerarse con reservas, pues la postura del FAP gozó de no tener reales opositores. Desde que se planteó la consulta, tanto el PAN como el PRI pretendieron mostrar una actitud indiferente, mas los intentos de sus órganos en el DF por demostrar supuestas irregularidades, dejan en claro la preocupación que tenían ante la consulta. Sorprende incluso, que algunos panistas defiendan a ultranza ciertas evidencias de irregularidades de la consulta, a pesar de que en 2006 minimizaron pruebas aún más sólidas de las que ahora defienden. El PRI por su parte, debiera asumir el costo político de no sumarse a un ejercicio democrático ampliamente significativo tan sólo por no hacerle el caldo gordo a sus opositores.
Sin embargo el PRD tampoco queda bien posicionado. Por principio de cuentas quedó en evidencia la exponencial separación entre las fuerzas de los chuchos y los pejes, pues a penas se anunció la anulación de la contienda interna para presidente, Nueva Izquierda, en vos de Ruth Zabaleta y Carlos Navarrete, pretendió minimizar los alcances de la consulta al señalar que ésta no tenía alcances vinculatorios con la votación de los legisladores, postura que a pesar de ser cierta, posee un espíritu diametralmente opuesto al ejercicio de la consulta; asimismo, en los días previos a la consulta, Acosta Naranjo, presidente del sol azteca y miembro de Nueva Izquierda, mostró acercamientos con los líderes del PAN y PRI con fines de negociar la reforma. En la contraparte, Izquierda Unida, bloque de expresiones que postularon a Encinas, manifestaron posturas de ataque a sus correligionarios; el más significativo de ellos fue la declaración de Alejandro Encinas, acerca de que Acosta Naranjo era un títere de barro.
El PRD está diezmado y hasta el momento no se percibe la manera en que pueda levantar. Cuando Marcelo Ebrard lanzó la propuesta en el debate del senado, parecía que los dos bloques del sol azteca se unirían en lo que ellos mismos denominan como defensa del petróleo; es claro que no fue así (¿qué entonces los podrá unir?). Mas las debilidades del PRD no sólo son internas, pues su ejercicio no demostró ni el apoyo popular esperado, ni una eficaz capacidad operativa; a pesar de que Ebrard insista en que fue la consulta con mayor votación en el DF desde 1993, ésta contó con apenas dos terceras partes de lo esperado, y los demás Estados en los que se realizó la consulta (los más fuertes para el PRD) apenas igualaron la votación del DF.
Ahora bien, si la consulta no es vinculatoria, tal como los mismos perredistas afirman, ¿qué significado tiene? Por principio de cuentas no puede ser considerada como un total rechazo a la reforma, pues aunque muy significativo, el sesgo de la consulta no permite hacer esas generalizaciones. Por otra parte, aunque será la justificación moral para la lucha del PRD, la consulta no representa un hándicap, pues el argumento moral y de soberanía siempre ha estado de su parte (como muestra está su triunfo en los foros del senado). Tampoco implicará que la sociedad se incline a las posturas del PRD, pues con la amenaza de López Obrador hacia la resistencia civil, se avizora que el sol azteca seguirá conservando su mismo coto de influencia.
La consulta pudo haber representado una contribución a la cultura democrática de nuestro país, así como un fuerte mecanismo de rechazo a la privatización de PEMEX (en más de una ocasión se ha comentado en este espacio el por qué lo es), sin embargo, las debilidades del PRD y el pragmatismo antidemocrático del PRI minimizaron los alcances de la consulta; por su parte, el PAN no recupera credibilidad en los errores de la consulta (ni es su intención, ese trabajo se lo encargarán a sus spots). Así, la apuesta pragmática del PRI, la de estar sin estar, será nuevamente la que sume dividendos, y es por ello previsible que su propuesta de incrementar la inversión extranjera en PEMEX sin contratos de alto riesgo, sea la que termine imperando.


Imágenes tomadas, en orden superior a inferior, de: http://www.periodistadigital.com/economia/object.php?o=954546, http://www.elmanana.com.mx/notas.asp?id=69870 y http://www.jornada.unam.mx/2008/07/29/index.php?section=politica&article=008n1pol.

viernes, 18 de julio de 2008

Los presidenciables



A cuatro años de las elecciones federales para renovar al presidente de la república, el escenario es ya de campaña electoral. A pesar de que formalmente las campañas políticas tienen una duración de unos meses, las cabezas más visibles de los partidos están haciendo ya su esfuerzo para conquistar simpatías ciudadanas y políticas, a fin de ser bendecidos con la candidatura de su partido.
Si bien percibimos las ante-precampañas con perfecta naturalidad, éstas fueron introducidas a México por el entonces ex gobernador de Guanajuato, Vicente Fox Quezada, quien dos años antes de su elección presidencial –y al imitar la dependencia de la política norteamericana a los spots-, posicionó su nombre como si se tratara de vender algún producto de papas fritas. Antes del de las botas y las víboras tepocatas, la política mexicana no era así; el consumido régimen priísta (antidemocrático por excelencia) premiaba la disciplina sobre la popularidad, hecho sintetizado en la célebre frase de el que se mueve no sale en la foto.
Son amplias las consecuencias que esto tiene para nuestra democracia -apenas en pañales-, pues mientras la nación requiere de adecuados proyectos estratégicos con visión a largo plazo, los políticos y los presidentes, han visto como principal prioridad aplanar el terreno para el paso de sus copartidarios. Mientras apenas ha pasado una cuarta parte del periodo presidencial, las miras de los tres principales partidos políticos ya están en el nuevo sexenio. Misma situación que sucede, con sus respectivas escalas, en los gobiernos estatales y municipales.

Las apuestas en el PRD parecen muy claras: la cargada habrá de ir con el actual Jefe de Gobierno del DF, Marcelo Ebrard (hecho que podría convertirse en costumbre, pues ya serían tres de tres). Mas no por ello tendrá el camino sencillo. Por principio tendrá que enfrentarse a la llamada obsesión electoral de López Obrador y sus fans, quienes a pesar de no tener lo suficiente para ganar la campaña presidencial, son una fuerza política muy significativa (que podría ser determinante en un proceso interno). Por otra parte, Ebrard deberá ser muy cuidadoso al combinar sus planes electorales con el- aún existente-, apoyo al gobierno legitimo de AMLO, así como con la dirección del gobierno del Distrito Federal.

En el PAN, los esperanzas están en el secretario de gobernación, Juan Camilo Mouriño. Tiene la bendición presidencial y en reuniones nacionales ya es vitoreado como presidente, se encuentra en el lugar adecuado, tiene a los principales medios de comunicación nacional de su parte, posee relación directa con los gobernadores y maneja un millonario presupuesto gubernamental. Pero la verdad es que Mouriño no levanta. Las encuestas lo han indicado con mínimas preferencias electorales, no logra distinguirse de los demás actores políticos y es cuestionado por supuestos negocios ilegítimos con PEMEX. Ante ello, Acción Nacional, quien tras seis años por fin logró vida institucional (dirigida por el presidente al estilo del viejo PRI), puede tener como cartas ocultas a dos incondicionales de Calderón -Cesar Nava o Germán Martínez-, o incluso, si es que se le cumple el milagrito, postular al expresidente del PAN y anticalderonista, Manuel Espino.

En el PRI la lucha será protagonizada por el gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto y por el coordinador de los senadores del PRI, Manlio Fabio Beltrones. Ahí la lucha es realmente fuerte, pues mientras Peña Nieto avanza a pasos agigantados en popularidad y busca hacer consensos con otros gobernadores priístas, Manlio Fabio se ha dedicado a estar detrás de los reflectores y a tejer redes de poder que le permitirían ganar, al menos, las elecciones internas de su partido. Es así que si el PRI, con la disciplina antidemocrática que le caracteriza, logra hacer que Beltrones apoye totalmente a Peña Nieto, estaría hoy posicionado con las mayores posibilidades de ganar la presidencia.

Así, el escenario ante-pre-electoral se antoja por demás complicado. De él, lo único seguro es que a cuatro años de la elección federal y con apenas un año y medio del gobierno federal, los siete suspirantes han rebasado ya al jefe del ejecutivo federal en el manejo de la agenda política.

Zango, zango, sabaré.


Muertes, cabezas y renacimiento. La venta política de los lamentables hechos ocurridos en el News Divine, donde murieron 12 personas, parece haber terminado con el clásico corte de cabezas. Contra todo pronóstico, Ebrard dio muestras de clase política al soportar los embates de medios de comunicación y del PAN, esperar a que fueran entregados los informes para tomar una decisión y, hecho en el que radica el reconocimiento, actuar contra sus primeros deseos y destituir a Joel Ortega de su cargo. Esperemos que tras la solución política venga la renovación policial que urge al Distrito Federal.


Muertes sin renacimiento. Al término del mes de junio, el Universal publicó datos que indican que el total de ejecuciones durante el sexenio de Calderón suman 5050, es decir, más de nueve ejecuciones por día, y algo así como una ejecución cada dos horas y media. En el mes de junio fueron más de 500 los ejecutados y las cifras muestran una tendencia a la alza. Mientras Calderón se cura en salud diciendo que él anunció que la lucha costaría vidas, la pregunta es si declararle la guerra al narco fue por prioridad nacional o de los Estados Unidos.

martes, 1 de julio de 2008

5,050 ejecuciones en el sexenio de Calderón. 505 en junio.


Aunque en este espacio tradicionalmente sólo aparecen las notas del Acitrón me he visto en la penosa necesidad de incluir este gráfico que el día de hoy aparece en el portal de Milenio. La extrema situación fue desbocada por las políticas burdas de Felipe Calderón, lo cual no sólo nos ha conducido a vivir en un estado de sitio a por lo menos la mitad del país, sino que el número de ejecuciones en México son similares a las sucitadas en Irak. El mismo jefe del ejecutivo dijo "Ya basta", pero Sr. Calderón ¿cree usted que la ola de violencia se detendrá con spots?

Ver: "5050 ejecuciones, pero vamos ganando la guerra contra el narcotráfico (aunque no lo parezca)" en http://nejayote.vox.com/